Monday, May 26, 2008

El amor...




Señor, envía tu luz y tu verdad, ellas me guiarán a tu Santo Lugar, a tu morada.
Necesito estar en tu presencia OH Dios mío, Salvador mío. En ti habitan toda la sabiduría y el poder… todo el amor y la pureza. Te agradan la rectitud y el corazón íntegro Señor. Tu creaste todo cuanto existe, todo cuanto es, ha sido y será. Tu estableciste e universo y su crecimiento; tu sostienes las estrellas, las galaxias, los astros y los planetas… por tu poder viajan las estrellas. Con tu sabiduría creaste los cielos y la tierra, por tu poder estableciste los fundamentos de este mundo. Te necesito Señor… cada día de mi vida te necesito. Necesito tu guía Santo Señor… necesito tu dirección.

Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.
(Fil 1:9-11)

El amor ha de abundar, ha de crecer, ha de madurar. Ha de crecer en ciencia y en conocimiento; ha se aprender a usar la cabeza y a poner a prueba los sentimientos. Hemos de aprender a amar bien, no solamente a amar mucho, sino mucho y bien. Con la verdad y con honestidad, con inteligencia. Amando de verdad y no solamente con emociones fútiles y pasajeras.

El amor debe crecer… en ciencia. Debe aprender a conocer la Palabra de Dios. Aprender las reglas de juego. Aprender que es lo bueno y lo malo… que es lo que dice Aquel que es Amor; de quien todo el amor nace, quien es la fuente de todo amor. La Palabra de Dios es el marco de esa ciencia… es el eco permanente de su eterna voz… es la imagen de su sabiduría que reconocemos en ese dibujo infinito que es incomprensible para el hombre, pero que es sendero conocido para el Espíritu de Dios que nos guía a conocerlo y a andar por él. Crecer en ciencia es crecer en el conocimiento de la palabra de Dios. Lo que Dios llama bueno y malo, lo que Dios aprueba, lo que Dios señala… lo que Dios advierte, lo que Dios condena. Ciencia…

El amor ha de crecer también en conocimiento. Buen juicio, discernimiento… aplicación de la ciencia. El amor ha de tener ojos y oídos para ver, para reconocer, para entender aquello que esta delante de él. Ha de ser capaz de comprender y reconocer aquello que significa amor ha cada momento. Solo así podrá el amor escoger aquello que es mejor. El amor ha de poner a prueba… ‘la prueba del sol’, todo aquello que toca. Todo aquello que se quiere llamarse amor pero posiblemente es solo un reflejo opaco, gastado, confuso y engañador de algo hermoso que todos buscamos (pues de El provenimos) pero a veces confundimos, dando paso en esta confusión a que aquel que vino a robar, matar y destruir; destruya aquello que Dios en su infinita misericordia nos quiso regalar.

Solo así el amor ha de reconocer aquello que es mejor. Aquello que es excelente, aquello que ha de ser semilla para dar fruto eterno, fruto para la gloria de Dios – y por ello – fruto de paz y gozo a nuestra vida.

¿Estoy Señor amando con vanas emociones?

Envía Señor tu luz y tu verdad… ellas me guiarán.

Monday, May 5, 2008

Pasión...


Una de las oraciones mas hermosas que he escuchado – una con la cual me identifico – es la que oró Jim Elliot en su partida hacia Ecuador como misionero.  Tres ideas permanecen en mi alma:

 

·      La satisfacción de un hombre lleno de Dios, de un hombre capaz de disfrutar a Dios, capaz de disfrutar completamente la voluntad de Dios para su vida.  Jim Elliot la buscó sin temor y se rindió a su Salvador.  Cruzó esa invisible – y a veces imposible – barrera que separa al hombre que ama a Dios y desea rendirse totalmente a El, del hombre que lo hace.  Uno es el hombre que es conciente del llamado de Dios pero sufre una lucha en su corazón que no rinde todo aquello que le parece preciado… no es capaz de rendir sus deseos y sus sueños al Dios del Universo, y sufre afligido por la incapacidad e inmovilidad del miedo a perder lo mas preciado.  El otro es el hombre que es llevado en los brazos del Espíritu Santo sobre esa barrera y – por la obra y la gracia de Dios – es capaz de rendir su corazón, sus deseos y sus sueños totalmente a la voluntad de un Dios que lo transforma, que ha cambiado tanto su corazón que ahora habla a través de él.  Este segundo hombre confía en que Dios le habla a través de su corazón y se goza en los deseos de su corazón… solo es válido después de la rendición, después de claudicar y en ello perder su vida por causa de Cristo y del Evangelio.  El corazón que una vez fue traicionero es ahora instrumento de Dios.  Cuanto gozo! Cuanta envidia! Eso deseo pero siento que no puedo… ¿Enviarás tu mano oh Dios mío a sacarme de este hoyo y salvarme?

 

·      La segunda idea es una proyección de la primera.  Jim Elliot dice algo así como “porque Cristo dijo ‘no te dejaré ni te abandonaré…’, yo puedo decir con coraje ‘no temeré’”.  Yo quiero decir también con coraje que no temeré, pero a veces me enfrento con mi profunda debilidad y el temor me invade…  Ansío y busco la misteriosa y maravillosa obra de tu Espíritu Señor, que revela dentro de mi corazón  la profunda firmeza, verdad y fidelidad de tu palabra y de tus promesas; y crea una torre firme dentro de mí, no construida por sabiduría de hombre sino por verdad divina; y me hace decir ‘yo tampoco temeré’… porque Tú has prometido no dejarme… no temeré.  Obra en mí Señor Jesús… obra en mi que quiero pero no puedo… deseo y ansío pero se doblan mis huesos… en ti espero, en ti confío…

 

·      La tercera idea es como una espada… “no quiero una vida larga… quiero una vida completa… como Tú Señor Jesús..”  ¿De que le sirve al hombre una vida larga y llena de comodidades y satisfacciones si en ella no se ha completado la voluntad divina? ¿ si en ella no se ha conocido totalmente a Cristo? ¿Si en ella la integridad que Dios requiere no se ha completado?.  El apóstol Pablo habla de conocer a Cristo íntimamente, renunciando a todo aquello que fue de valor para él… habla de participar en sus sufrimientos, su muerte y su resurrección… ¿es ese el reflejo de una vida completa?  No una vida a medias Señor… no una vida conociéndote un poco… no una vida mas o menos auténtica… no una vida más o menos íntegra… digo y pido – haciendo mía esta oración, pues la originó el mismo Espíritu que dentro de mí vive – no una vida larga Señor… una vida plena y completa en Ti… como tú Señor Jesús… aunque al igual que en tu vida y la de Jim Elliot, mi sangre sea derramada al final para tu gloria… una vida completa para ti Señor Jesús es lo que te pido.