Wednesday, February 6, 2008

Perdón y Sanidad...


… y el poder del Señor estaba con él para sanar. (Lucas 5:17)

 

Mientras Jesús estaba enseñando, mientras servía a Dios, mientras cumplía su propósito en la tierra, mientras caminaba… el poder de Dios estaba con Jesús para sanar.  No era lo que estaba haciendo o como lo hacía; era su propia presencia, era la voluntad de Dios y el momento que El escogió para dar sanidad.  Jesús sabía que el poder de Dios estaba con él y que se manifestaba de acuerdo a la voluntad de Dios en el contexto de la fe de los hombres.  Momentos impredecibles para los hombres, conocidos ya por Dios. 

 

¿Podemos nosotros – meros seres humanos – conocer o sentir el momento en el que la presencia del Dios Soberano y su poder están con nosotros para sanar?  Posiblemente no podemos conocer de antemano el momento y mucho menos planearlo; pero posiblemente podemos sentirlo cuando llega ya que es revelado por el Espíritu Santo.  Es el momento de la presencia de Dios obrando.

 

Mas que el momento mismo es sin duda importante le fe pues Jesús mira la fe antes de pronunciar las palabras de perdón a quien estaba paralítico por causa de sus propios pecados.  No solo mira la fe del enfermo sino la fe de aquellos que realizan verdaderos esfuerzos para poner al enfermo delante de Jesús.  Esta es una fe asombrosa para mí, es un reflejo de la intercesión, de la fe que trasciende mis propias necesidades para enfocarse en las de otros.  Esta es una fe que nos obliga a esforzarnos por poner a alguien delante de Jesús… “procuraban llevarle adentro y ponerle delante de él”, pero al no poder por causa de la gente lo bajaron haciendo una abertura en el techo... “poniéndole en medio, delante de Jesús”. 

 

A veces la fe salvadora, la fe que Dios ve para perdonar los pecados es la de aquellos que nos cargan en nuestros momentos más duros.  Es una fe que no puede venir de otro lugar que del amor; el amor de hermanos, el amor de amigos; el amor que Dios implantó en nuestros corazones y que – aun cuando no le conocíamos – nos lleva a compartir las cargas de otros.  Ese amor se perfecciona y es real solamente en Jesús, solamente cuando Jesús es el destino, la esperanza, el motivo y el recurso de ese amor.  Jesús redime el amor y le da dirección correcta y verdadera… la dirección del Salvador; en él, la esperanza se convierte en fe en Cristo; y la fe en Cristo produce el perdón de los pecados… y la sanidad.

 

¿Qué es más fácil decir… estas perdonado o eres sano?... la verdad es que no lo se.  Ambas potestades son solamente de Dios, pero algunas veces él escoge expresarlas o manifestarlas a través de sus hijos y cuando él lo hace se produce ese momento conocido por Dios en el que el poder del Señor esta con Cristo para sanar… a través de mí! 

 

Verdaderamente el poder de Dios esta con nosotros como imagen y semejanza suya, como herederos, embajadores y ministros de la reconciliación.  Ese poder que a veces Dios despliega milagrosamente a través de nosotros, se refleja permanentemente en nuestro amor redimido y enfocado en Cristo que nos hace capaces y deseosos de compartir las cargas de otros; se refleja en nuestra fe que se esfuerza por poner al necesitado en presencia de Cristo.

 

Que nuestra mente sea un instrumento de obediencia en esta misión de reflejar… que no sea – como en el caso de los fariseos y doctores de la ley – un obstáculo.

 

Gracias Señor por tu hermosa palabra.  Que yo pueda ser reflejo de tu gloria, de tu perdón y de tu sanidad.  Que mi amor sea redimido por Crsto.  Que mi fe este dispuesta a cargar las cargas con otros, a esforzarme por presentarlos en tu presencia… te lo pido en el nombre de Cristo.  Amén.

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